Gastroturismo, una aventura para los sentidos

Creado: Dom, 06/05/2012 - 14:02
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Por: Patricia Rodríguez
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Gastroturismo, una aventura para los sentidos

Comer es, sin dudas, mucho más que el mero acto de llevarse un bocado a la boca o saciar el apetito. Se ha convertido en motivo de inspiración para recorrer el mundo en busca de sabores, olores y texturas que sorprendan al paladar, en una verdadera aventura para los sentidos.

El turismo gastronómico, también conocido como gastroturismo, es una novedosa forma de viajar, cada vez más consolidada en el ámbito turístico internacional. ¿Su razón de ser? Que la cocina o gastronomía del país que se visite sea la actividad preponderante durante el recorrido.

Esta nueva opción turística no está pensada únicamente para quienes gusten del arte del buen comer, dígase chefs o gourmets, sino para todo aquel dispuesto a vivir una experiencia culinaria, con los platos y bebidas típicas de cada región.

Para ello se organizan tours, itinerarios, circuitos o las ya populares rutas gastronómicas, que no incluyen únicamente la asistencia a restaurantes o bodegas, sino también visitas a tiendas de venta de productos alimenticios, a casas de lugareños, así como la participación en fiestas tradicionales de cada lugar, lo cual tributa a la promoción de la identidad y la cultura las regiones.

DE TAPAS POR EL MUNDO

Hacer un inventario de las rutas gastronómicas de cada pueblo, provincia o ciudad del mundo, no es cosa fácil. La cocina internacional —lejos de ser homogénea— está matizada por una variedad de platos, recetas, bebidas y tradiciones culinarias en las cuales, en mayor o menor medida, se funden múltiples componentes e influencias culturales. No obstante, muchos lugares mantienen una gastronomía tan autóctona, que vale la pena darse un salto a ellos solo por conocerla.

En el caso de Europa, uno de los territorios destacados ha sido Portugal que, gracias al buen uso de la tierra y el mar es hoy altamente reconocido en el ámbito gastronómico.

Entre los ríos Minho y Douro existe una ruta turística extraordinaria para sorprender el paladar, con platos como el caldo verde (una sopa de col, procedente del río Minho, y chorizo ahumado). El bacalao a la Gómez Sá, el arroz con pulpo y bacalao, o las tripas al estilo de Oporto, son algunos platos típicos de la región que se pueden degustar.

Otra de las ciudades abanderadas en la práctica del gastroturismo es Edimburgo, en Escocia, que presume de recetas como el haggis, un embutido muy típico de carne de cordero y ciervo, que se sirve con puré de papas. Esta cocina se adapta al entorno y el clima lluvioso en Escocia, creando platos propios como la sopa cock a leekie, a base de pollo, verduras y ciruelas. La bebida alcohólica emblemática del país es el whisky, o el agua de la vida en gaélico. De ahí que Escocia también disponga  de una gran variedad de excursiones y degustaciones de whiskey.

Por otra parte, la Toscana, en Italia, es una tierra que ostenta productos como el aceite de oliva, el queso raviggiolo y las hortalizas. La región está repleta de pueblos medievales y rurales, lo cual se traduce en la exquisitez de platos sencillos y tradicionales como la ribollita (sopa de legumbres y verduras) o la cacciucco (plato de pescados variados, originario de Livorno).

Croacia es otro de los países del Viejo Mundo que ofrece un recorrido turístico basado en su más auténtica gastronomía. La elaboración de los pescados a la gradelavanje, cocinados primero al grill con leña y luego asados con abundante aceite de oliva, es única en este país.

En el caso de Francia destaca un remoto lugar de montaña y mar conocido como Provenza, uno de los más privilegiados y exclusivos del país. Las cinco regiones que componen la zona son ideales para explorar la alta cocina francesa, ya que cada una dispone de sus propios platos.

Algunos de los más buscados por los turistas son Moules à la Marseillaise (mejillones en concentrado de tomate), Salade Niçoise (ensalada verde con atún y anchoas) y Poulet à la Provençale (pollo al estilo provenzal). También son famosas en estas tierras algunas frutas como manzanas, peras y albaricoques, por no mencionar las uvas, cuyas viñas se adueñan de la región de Rhône.

De manera similar, en España, el turismo gastronómico es un terreno fértil que ha dado buenas cosechas. Incluso, en cada pueblo, provincia o ciudad hay una ruta distinta.  Existen algunas dedicadas a quesos como el Zamora, Tetill, Urzúa-Ulloa, Cabrales o Roncal; otras permiten promover jamones como el Ibérico, Guijuelo o Teruel; mientras que algunas se concentran en dulces artesanales como el anís, pasteles de gloria, escarchadas o el famoso turrón de Jijona. Los mariscos, pescados, verduras, el aceite de oliva son productos recurrentes.

Irse de tapas en España es toda una experiencia gastroturística, pues más que rutas trazadas, que las hay, es una costumbre ineludible en casi toda la geografía ibérica para pasar la noche de bar en bar, de copa en copa, de bocata en bocata.

En el resto de Europa, otras rutas importantes son la de langosta en Suecia, la de la manzana en Inglaterra y la de cerveza en el Reino Unido.

Si se trata de gastronomía, uno de los destinos más favorecidos en el mundo es el continente asiático, especialmente la India, que gracias a la gran variedad de ingredientes y especias propias de cada una de sus ciudades, goza de una surtida y suculenta carta de platillos.

En regiones como la popular Kerala, por ejemplo, se aprovecha el uso de ingredientes más suaves para el paladar, dígase el arroz y el coco. En cambio, en ciudades del norte del país como Orissa, existe una preferencia por los lácteos y las carnes.
Asimismo, en China, la cocina más popular es la de Cantón. No obstante, otras tradiciones gastronómicas —como la de Szechuan, conocida por sus sabores picantes— resultan en gran medida atractivas para el público occidental.

En el caso de Japón, las rutas gastronómicas se concentran en platillos elaborados a base de pescados, arroz y verduras, como el sushi y el sashimi, que casi siempre van acompañados de un condimento picante denominado wasabi. Si de beber licor se trata, los turistas no pueden dejar de probar el famoso sake.

La cocina de Tailandia es otra de las más ricas del continente, y en los últimos años su reconocimiento internacional ha crecido notoriamente. Allí los turistas pueden conocer la denominada comida tai, que se destaca por sus platillos fritos, elaborados a base de arroz y fideos, acompañados de carnes guisadas de pescado, cerdo o pollo. De manera similar, en Corea, no pueden dejar de probarse las carnes asadas con verduras fermentadas, en recetas como el bulgogi y el kimchi, ni una bebida típica llamada soju.

Otro país que está optando por el turismo gastronómico para atraer turistas es nada menos que Australia, cuya cocina es resultado de una mezcla de la sazón europea y asiática. Por lo general, en los restaurantes se ofertan mariscos, carne de res, ostras australianas y hasta platos elaborados a base de canguro y cocodrilo.

Pero América no se ha quedado rezagada. Y fe de ello puede dar Perú, país que hoy ocupa uno de los principales puestos dentro de las preferencias de los visitantes a nivel mundial. Todo el que llegue a esta nación, no la conocerá realmente hasta que no haya probado las delicias de su gastronomía, que está compuesta por una amplia gama de variedades, con una selección de rutas gastronómicas con inolvidables experiencias para los espíritus más aventureros, que se animen a recorrer misteriosos sitios selváticos y costeros.

Lo mejor de la cocina selvática radica en la zona de los baños termales de Paucar Yacu, un lugar de inigualable belleza, aunque en las afueras de Lima los visitantes encontrarán el escenario ideal para saborear una de las especialidades más emblemáticas de la región, la famosa pachamanca. Algunos, incluso, visitan los mercados para comprar los principales ingredientes de platos como el cebiche, el rocoto relleno o el pollo a la brasa.

Otra gastronomía que destaca en América es sin duda la mexicana, declarada Patrimonio de la Humanidad, la cual es viva fusión de las costumbres de los antiguos pueblos indígenas con las tradiciones culinarias propias de la colonia española.

En México existen varias rutas gastronómicas, pero sin dudas una de las más importantes es la del tequila, en Jalisco. Además de degustar la bebida, en el recorrido los turistas tienen la oportunidad de conocer múltiples aspectos locales de la cultura, la arquitectura, la geografía y las tradiciones de la región.

Quienes se animen a viajar al territorio azteca en busca de experiencias culinarias, tampoco deben ignorar platillos como los tacos (una especie de tortillas dobladas que contienen variedad de rellenos), los nachos (elaborado a base de maíz tostado y crujiente) o los burritos (una gran tortilla de maíz que se rellena con frijoles, quesos y carne). Todos son bañados en una salsa picante, típica de la nación.

Finalmente, nos encontramos con Argentina, otra de las cocinas más atractivas del Nuevo Mundo. Entre sus rutas gastronómicas destacan la del aceite de oliva, la empanada, el queso, la yerba mate, así como la ruta de los sabores andinos patagónicos y la de los sabores de los valles cordobeses, que, además de visitas a cultivos y centros de elaboración, también  incluyen la degustación de exquisitos platos, y entre ellos los infaltables churrascos.

La lista, de seguir enumerando sitios, podría ser inacabable, pues nos quedarían fuera los pescados y mariscos caribeños, la sorprendente gastronomía árabe o los platos típicos de Rusia y otros países eslavos.

Y es que el gastroturismo ha logrado modificar el sentido de muchas personas que se desplazan para conocer nuevos lugares, quienes ahora, en vez de comer mientras viajan… viajan solo para comer.
 

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Por: Patricia Rodríguez