Seis motivos para dejar los refrescos para siempre

Creado: Dom, 22/10/2017 - 22:22
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Luis Avaria
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Si mientras lees esto tienes un refresco en la mano, puede que al acabar lo vacíes en el desagüe que tengas más cerca. Al menos ese es el objetivo del Día Internacional para Dejar los refrescos, una iniciativa que se celebró el 20 de octubre por primera vez y que pretende concienciar a los consumidores de los peligros para la salud de estas bebidas azucaradas, además de animar a las administraciones para que tomen medidas para reducir su consumo.

Lo dice la OMS, lo corroboran numerosos -y rigurosos- estudios científicos, y lo suscriben los nutricionistas que quieren que te nutras tú y no la cuenta de beneficios de las grandes empresas alimentarias: una ingesta elevada de azúcar perjudica la salud, y el consumo ideal no debería superar los 25 gramos diarios. Los refrescos no aportan al organismo mucho más que eso: azúcar, aditivos, agua... y ningún nutriente.

Además de su gran cantidad de azúcar, hay más motivos importantes por los que despedirse de estos líquidos. Hemos hablado con seis autoridades de la nutrición y les hemos pedido amablemente que nos expliquen las principales razones para tomar la senda hacia una dieta sin bebidas azucaradas.

Reducirás tu riesgo de padecer sobrepeso y obesidad

El consumo de bebidas azucaradas como los refrescos “incrementa el riesgo de padecer diabetes tipo 2, obesidad, enfermedades cardiovasculares y cáncer”, explica nuestro nutricionista de cabecera Juan Revenga. Esta realidad es la que lleva al Fondo Mundial para la Investigación del Cáncer y a la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Harvard a desaconsejar el consumo de estas bebidas.

Ana Amengual, nutricionista y autora del blog Biografiadeunplato, subraya que los consumidores de este tipo de bebidas “conviven cada día más estrechamente con el riesgo de padecer muchos problemas de salud”. Amengual lo ilustra gráficamente: “Un refresco de cola o naranja puede contener unas 8 o 9 cucharaditas de azúcar. Imagina la situación en la que proponemos a una persona que come y cena con un refresco azucarado que, en lugar de esa bebida, tome agua con 8 cucharaditas de azúcar. Seguramente le parecerá espantoso”, continúa.

Además, como apunta Miguel Á. Lurueña, autor del blog Gominolas de Petróleo, el consumo habitual de azúcares simples como los que contienen estas bebidas “altera la forma en que se percibe el sabor dulce y aumentan el umbral de percepción que tenemos del mismo”. En este sentido, hay estudios que sugieren que podría tener efectos sobre el mecanismo de recompensa, es decir, el placer que sentimos cuando notamos el sabor dulce. Finalmente, también afectaría a nuestro peso por una mayor apetencia este tipo de alimentos, que normalmente son muy calóricos. Sin embargo, Lurueña considera necesario “realizar más investigaciones a este respecto para poder confirmar o refutar estas cuestiones”.

Disminuirá la posibilidad de tener diabetes o enfermedades cardiovasculares

Te ponemos un ejemplo que quizá te resulte familiar: el consumo diario de una lata de refresco azucarado durante 10 años incrementa el riesgo de padecer diabetes tipo 2 en un 18% con independencia del peso que tenga el individuo. A esto, hay que sumar otro dato que nos da el nutricionista Julio Basulto: las bebidas azucaradas se relacionan también con el incremento de la grasa abdominal profunda, que también se asocia estrechamente con la diabetes tipo 2 y la enfermedad cardíaca.

Tendrás menos posibilidades de sufrir osteoporosis

No es sólo una cuestión de azúcar. Cada vez que se toma un refresco, se ingieren ácidos, aditivos y mucho gas. Algunos de estos como la cafeína o el ácido fosfórico, según indica Ana Amengual, aumentan la eliminación de calcio a través de la orina. Otros, como los oxalatos, inhiben la absorción del calcio que estamos incorporando a través de los alimentos, “por lo que ya podemos encontrar estudios que relacionan el consumo de estos productos con la osteoporosis”, añade.

El nutricionista Antonio Ballesteros, firmante de la web Las dietas engordan, matiza este aspecto: “La ingesta de bebidas de cola está asociada a una mayor incidencia de osteoporosis en mujeres por el contenido de cafeína y ácido fosfórico de las mismas, lo que impide la absorción de calcio. Sin embargo, otros estudios también concluyen que uno de los mayores problemas podría ser el desplazamiento de la leche en la dieta. Parece ser que los investigadores no tienen en cuenta el calcio presente en otros alimentos”.

No se te caerán los dientes

El azúcar que llevan estas bebidas entra dentro de los denominados “azúcares libres”. “Este grupo incluye todos los monosacáridos y los disacáridos añadidos a los alimentos por los fabricantes, cocineros o consumidores, así como también los azúcares presentes de forma natural en la miel o los zumos de fruta, por ejemplo”, nos detalla Carlos Casabona, pediatra y responsable de la web www.tueligesloquecomes.com. “Estos azúcares -añade- se diferencian de los azúcares intrínsecos que se encuentran en las frutas y las verduras enteras frescas”.

La OMS deja claro en sus publicaciones que existe una relación directa entre el consumo de este tipo de azúcares y las caries dentales, y no es algo que puedas solucionar cambiando de dentífrico, como nos cuenta Juan Revenga: “Existe una clara relación entre el consumo de bebidas azucaradas y la incidencia de las caries. A más consumo, más caries con independencia de la clase socioeconómica y, lo más importante, del tipo de pasta dentífrica empleada”, expone. Así que si quieres conservar sana tu dentadura y, además, ahorrar dinero en el dentista, dejar de beber refrescos es una gran idea.

No tendrás más hambre

“Hay fuertes evidencias que demuestran que las calorías consumidas de manera líquida no producirían una sensación de saciedad tan elevada como la que sucede cuando las ingerimos en forma sólida”, explica Carlos Casabona, “y esto implica que cuando bebemos líquidos azucarados, también los zumos industriales y caseros, no somos conscientes de la cantidad de energía que introducimos en nuestro organismo”.

Esta falta de sensación de saciedad “altera de manera importante todos los mecanismos internos endocrinos que tienen lugar en el proceso de la ingestión del alimento y en las fases posteriores de digestión de principios inmediatos”, añade el pediatra. Y esto, afecta negativamente a los esfuerzos por mantener un peso saludable y “repercute en la epidemia de sobrepeso y obesidad que recorre el planeta”.

Los light, tampoco

Los refrescos sin azúcar, “cero”, “zero” o “light” no son una buena idea porque “no ayudan en nada a llevar una alimentación saludable”, escribía Juan Revenga en estas páginas hace un tiempo. Y esto mismo es lo que opina Julio Basulto sobre estas bebidas con edulcorantes bajos en calorías: “Pueden generar una preferencia, en sus consumidores habituales, por alimentos muy dulces, algo que empeorará la calidad de su patrón de alimentación”. Este elemento es especialmente preocupante en los niños, porque “si se acostumbran al intenso gusto dulce de estos edulcorantes puede que en un futuro su paladar los prefiera a unos rivales cuyo sabor es mucho menos potente: las saludables frutas y las hortalizas”.

Además de no favorecer un patrón de dieta saludable, edulcorantes como la sucralosa, el aspartamo y la sacarina, muy utilizados en este tipo de bebidas, “podrían alterar el equilibrio y la diversidad de la microbiota intestinal, provocando intolerancias a la glucosa y enfermedades metabólicas”, según indica el nutricionista Antonio Ballesteros.

La solución: el agua

Especialmente la que sale por tu grifo. Luis Jiménez, químico y autor de El Blog del Centinel, lo plantea así: “Considera que alguien se ha molestado en hacer un profundo pozo o un pantano, ensamblar kilómetros y kilómetros de tuberías, atravesar montes y carreteras, subir y bajar barrancos, añadir bombas, filtros, conectores, válvulas y hacer controles físicos y químicos en todo momento para que tú muevas una palanca y te llegue a casa, prácticamente gratis, agua. Agua fresquita, cristalina, hidratante, depurada. Vamos, un puto milagro”. ¿Le vas a quitar la razón? No deberías, porque la tiene.

Y la industria, ¿qué dice de esto?

Hemos querido conocer la postura de la Asociación de Bebidas Refrescantes (Anfabra) sobre la iniciativa del Dia Internacional para Dejar los Refrescos. "El principio la nutrición es que no existen alimentos buenos ni malos sino dietas equilibradas o desequilibradas", sostienen desde la Asociación. "Además, la industria de bebidas refrescantes está firmemente comprometida con la educación nutricional y ha impulsado voluntariamente la reducción del contenido de azúcar puesto en el mercado en estas bebidas", una reducción que en los útlimos diez años alcanza el 23%, según indica Anfabra.

La entidad también defiende la libertad del consumidor para elegir "entre una gran variedad de bebidas, incluyendo versiones sin azúcar y sin calorías", las cuales, añaden, representan "casi el 30% del total de refrescos que se comercializan en España". Anfabra destaca la aportación de "información clara en todos los productos" sobre sus ingredientes y su aporte energético, de modo que el consumidor "pueda elegir lo que más se ajuste a sus gustos y necesidades".

Fuente: El Comidista

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