Moldavia convierte el vino en su gran reclamo turístico para el viajero español

Moldavia convierte el vino en su gran reclamo turístico para el viajero español
Rutas del vino, variedades autóctonas y experiencias rurales posicionan a Moldavia como destino europeo emergente para el enoturismo y el turismo experiencial.
Moldavia convierte el vino en su reclamo turístico
Moldavia convierte el vino en su reclamo turístico
Friday, February 6, 2026 - 05:14

Moldavia ha decidido jugar una carta clara para posicionarse en el mapa turístico europeo: el vino como eje vertebrador de su identidad y su oferta experiencial. El país ha presentado sus rutas del vino como principal argumento para atraer al viajero español, apostando por un modelo que conecta territorio, gastronomía, patrimonio y contacto directo con la cultura local.

Con más de 1.560 kilómetros de itinerarios enológicos, integrados en la red europea Iter Vitis, Moldavia propone descubrir un destino aún poco explorado, donde el vino no es solo un producto, sino una forma de entender el viaje.

El vino como seña de identidad turística

El enoturismo se ha consolidado como uno de los activos más sólidos del turismo moldavo. Desde 2020, el país forma parte de las Rutas Culturales Europeas, reforzando su posicionamiento como territorio vitivinícola con identidad propia.

Regiones como Codru, Valul lui Traian y Ștefan Vodă concentran una diversidad de bodegas, desde pequeños proyectos familiares hasta productores de proyección internacional, y variedades autóctonas como Fetească Albă, Fetească Regală, Fetească Neagră y Rară Neagră, cada vez más reconocidas fuera de sus fronteras.

Este modelo permite al viajero vivir el vino desde dentro: visitas a bodegas, granjas familiares, gastronomía local y tradiciones que siguen formando parte del día a día rural.

Moldavia: Un destino emergente basado en experiencias y sostenibilidad

Más allá del vino, Moldavia se presenta como un destino europeo emergente con una propuesta basada en experiencias auténticas, sostenibilidad y contacto con el entorno. Su paisaje rural, la artesanía local y el patrimonio cultural se apoyan en una infraestructura turística en crecimiento, especialmente en el ámbito del agroturismo.

Según explica Ana Sandra, directora interina de la Oficina Nacional de Turismo de Moldavia, el país invita a descubrir “un destino donde los paisajes de viñedos, la hospitalidad local y el patrimonio cultural se combinan para crear experiencias memorables, tanto en el entorno rural como en la capital”.

La capital, Chișinău, refuerza este relato como destino de escapadas urbanas, con bulevares amplios, arquitectura del siglo XIX, museos y una escena gastronómica en plena evolución.

Más allá del vino: turismo médico, MICE y deporte

La estrategia turística moldava no se limita al ocio vacacional. El país está impulsando segmentos especializados como el turismo médico, el turismo MICE y el turismo deportivo, con el objetivo de diversificar perfiles y desestacionalizar la demanda.

Eventos internacionales como el Maratón de Chișinău, previsto para septiembre de 2026, se suman a una agenda cultural y deportiva que gana peso en el calendario europeo. A ello se añaden más de 400 kilómetros de rutas de senderismo, ciclismo y kayak, y citas culturales singulares como el Festival DescOpera, que se celebrará en junio de 2026 en el enclave histórico de Orheiul Vechi.

Presentada en el marco de FITUR 2026, esta oferta refuerza el posicionamiento de Moldavia como un destino que apuesta por un turismo experiencial, diverso y vinculado a su territorio, donde el vino actúa como hilo conductor, pero no como único atractivo.

Un país que, lejos de los circuitos tradicionales, busca conquistar al viajero curioso con rutas del vino, patrimonio, naturaleza y hospitalidad.

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