Hay quienes han viajado a París por la Torre Eiffel y otros que lo han hecho por los postres de Cédric Grolet. No exagero. Dejando a un lado si merece o no la pena el derroche de precio, lo cierto es que la furia por las experiencias gourmet de alta repostería hiperrealista se ha convertido en un atractivo sólido, al punto de replicarse en otra gran urbe europea: Madrid.
Aunque no es a primera vez que se apuesta por un modelo similar, la más reciente es Matcha Atelier, un local en el barrio de Salamanca que se hace eco no solo de su estilo sino que lo combina con otra gran tendencia gastronómica mundial: el matcha que, como dato curioso, se ofrece enlatado.
¿Por qué atrae la pastelería al estilo Cédric Grolet?
Lo primero es que Grolet es un chef francés de los grandes referentes del trampantojo en la repostería. Su proyecto más conocido y popular: los pasteles rellenos cuya estética simula frutas, desde el limón hasta el pistacho.
Lo asombroso es el hiperrealismo que logra: modeladas con precisión escultórica y pintadas con aerógrafo, bajo capas de chocolate blanco pulido. Se trata de una disciplina a medio camino entre el arte y la ilusión óptica. El relleno suele replicar la esencia del ingrediente original y la presentación coquetea con el performance, al servirse frente a los ojos del comensal, como una coreografía perfecta entre arte y dulce.
La idea ha sido base para iniciativas parecidas como la Pastelería Hoffman en Barcelona, empleando otras figuras como un vaso de café y el más reciente en Madrid, donde se incluyen frutas como el mango, el pistacho, la frambuesa, limón,
Mientras, en cuanto al matcha presenta combinaciones tan creativas como el banana bread, con vainilla, coco, frambuesa, mango, caramelo salado, etc.