Ron de Puerto Rico, el verdadero embajador del borinquen

Ron de Puerto Rico, el verdadero embajador del borinquen
El embajador global del programa Rones de Puerto Rico Ramón Díaz analiza el presente y futuro de la industria: exportaciones, rones agrícolas, dobles añejados, turismo y nuevos proyectos.
Ramón Díaz, representante de Ron de Puerto Rico
Ramón Díaz, representante de Ron de Puerto Rico
Tuesday, January 27, 2026 - 17:58

En perfumería se dice que los mejores aromas vienen en frascos pequeños.  Puerto Rico lo lleva a la industria ronera, al ser la demostración de cómo una isla tan pequeña del Caribe ha logrado consolidarse como “el productor de ron más grande del mundo”. No en vano, se toma como producto estrella y carta de presentación del borinquen, nombre taíno de esta tierra. 

Lo mismo puro, on the rocks o en forma de café con ron, fue el gran protagonista gastronómico de Puerto Rico en la recién culminada feria FITUR 2026.  Y es que la isla concentra más de un centenar de expresiones distintas de ron y algunas de las casas productoras más influyentes del planeta.

La hegemonía del sector se sostiene, explica el embajador global del programa de promoción Rones de Puerto Rico Ramón Díaz,  en marcas con una trayectoria centenaria. Bacardí —el ron más vendido del mundo— encontró allí su hogar definitivo en 1936, tras la Ley Seca en Estados Unidos. Junto a ella conviven nombres como Don Q, producido por la familia Serrallés desde 1865, o Ron del Barrilito, fundado en 1880. 

Aunque su principal mercado de exportación continúa siendo Estados Unidos, con focos clave en estados como Florida, Nueva York, California o Illinois, justamente por su protagonismo en ferias y eventos mundiales, el mapa empieza a diversificarse, redefiniendo el perfil del ron puertorriqueño en el exterior.

Pero, tal riqueza no se queda en las botellas. La industria ronera ha llevado a desarrollar iniciativas turísticas como la llamada Ruta del Ron, la cual permite recorrer desde cañaverales hasta líneas de embotellado, pasando por fermentación y destilación, tanto en instalaciones artesanales como en complejos industriales. No es casualidad que el Visitor Center de Bacardí sea hoy el segundo lugar más visitado por los turistas en Puerto Rico. 

El nuevo rumbo del ron de Puerto Rico

Hoy el ron boricua se mueve entre lo artesanal y lo agrícola, el cual a diferencia del modelo tradicional basado en melaza, deviene de la fermentación del jugo fresco de caña, destilado en alambiques, no en columnas industriales. 

“Es algo que antes no se trabajaba en Puerto Rico y ahora estamos exportando”, explica Díaz, situándolos como una de las apuestas más claras de la isla.

A esta corriente se suman los rones infusionados con frutas —conocidos localmente como pitorros—, que durante años formaron parte de una producción informal y que hoy, tras regularizarse, comienzan a abrirse paso en los mercados internacionales. También cobran protagonismo los dobles añejados y los acabados en barricas especiales: jerez, porto o vinos como el zinfandel. 

Aunque Ron del Barrilito lleva más de un siglo trabajando este formato, con botas de Jerez, ahora grandes productores como Bacardí y Don Q exploran estos procesos, combinando barricas de bourbon con segundos envejecimientos que aportan complejidad y nuevos matices.

A ellas se suma ahora Ron Capó, un proyecto reciente impulsado por el artista puertorriqueño Pedro Capó en colaboración con Coca-Cola, con versiones añejadas de 6 y 10 años. 

No obstante, más allá de la producción, Díaz insiste en que el gran reto de la industria ronera es educativo

“Existe la necesidad de cambiar la percepción del ron como simple ingrediente de cócteles”, refiere. 

De ahí la fuerza que ganan las catas con chocolate o café hasta propuestas de consumo en solitario o con hielo de agua de coco. La idea es resaltar la diversidad sensorial del ron y su capacidad para dialogar con otros productos culturales como el tabaco, el cacao o la música. Todo ello tributa a un ecosistema donde conviven tradición e innovación en favor de una industria que, como resume el propio Díaz, sigue poniendo al ron en el centro del relato cultural de Puerto Rico.

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