Chocolate Cortés: un siglo de homenaje al cacao del Caribe

Chocolate Cortés: un siglo de homenaje al cacao del Caribe
Carlos Cortés, director creativo de Chocolate Cortés, repasa un siglo de historia, cacao de origen, memoria familiar y la expansión de la marca caribeña.
Chocolate Cortés
Chocolate Cortés
Saturday, January 24, 2026 - 17:00

Todo empezó por una deuda. Hacia la segunda década del siglo XX, don Pedro Cortés Forteza esperaba una liquidación pendiente que, en vez de llegar en billetes o monedas, lo hizo en forma de maquinaria para hacer chocolate. El puertorriqueño, ingenioso por naturaleza y avezado en fabricación de otros productos como jabones, perfumes e incluso ron, no dudó en dar riendas a un negocio que, cuatro generaciones después es parte de los mejores embajadores boricuas en materia de dulces: Chocolate Cortés. 

Considerado un clásico del chocolate a la taza, la pequeña compañía familiar que fue en 1920, hoy deviene una gran empresa con presencia también en República Dominicana bajo la marca Embajador, donde es producto estrella y aún más, se consolida como los manufactureros de chocolate más grandes de toda la cuenca del Caribe, con más de 50 variedades, entre chocolatines, barras y el clásico chocolate para tomar. Sobre el crecimiento y relevancia de Chocolate Cortés en la industria caribeña, conversamos con su actual director creativo Carlos Cortés.

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En los últimos años la marca ha evolucionado hacia propuestas más gourmet. ¿Cómo ha sido ese proceso?

Hemos ido ampliando nuestro portafolio hacia chocolates para comer y, más recientemente, hacia productos premium. Trabajamos con cacao de origen puertorriqueño y dominicano, con chocolates de alta calidad y un enfoque más gourmet. Es una evolución natural, pero sin perder nunca la esencia de lo que somos.

¿En qué mercados están poniendo ahora el foco?

Estamos presentes en más de 20 países: Estados Unidos, el Caribe, América Latina y también España. En España comenzamos con el chocolate embajador porque hay una comunidad dominicana muy fuerte. Ahora el objetivo es seguir creciendo aquí y dar el salto a otros mercados europeos. Creemos que el chocolate de origen caribeño es algo único y diferencial dentro del mundo del chocolate.

¿Qué distingue a Chocolate Cortés de otras marcas?

El control del proceso productivo. En la industria del chocolate normalmente cada fase la hace una empresa diferente: cultivo, exportación, importación, manufactura… Nosotros trabajamos directamente con los agricultores y hacemos todo el proceso, desde la semilla hasta el producto final, a gran escala y en el mismo lugar donde crece el cacao. Lo habitual es que el cacao se cultive en África o Latinoamérica y se procese en Europa. En nuestro caso, todo ocurre en el Caribe. 

Contamos, además, con una ruta en Dominicana, donde se incluye la visita a una de las fábricas en aras de mostrar todo el proceso de elaboración, contando también su relación con la historia de la nación que tiene como colofón la degustación de nuestros productos. Esta experiencia queremos replicarla también en Puerto Rico.

Chocolate, pero también gastronomía y arte ¿Cómo nace Casa Cortés?

En 2012 abrimos Casa Cortés en el Viejo San Juan de Puerto Rico. Allí conviven el Chocobar Cortés y la Fundación Cortés. El Chocobar es una experiencia gastronómica donde el chocolate es el ingrediente principal: está presente en la comida y también en la mixología. Todo el menú lleva chocolate de alguna forma.

En el segundo y tercer piso está la Fundación Cortés, que refleja otra de las grandes pasiones de la familia: el arte. Nuestra misión es educar e inspirar a través de las artes del Caribe. Hemos organizado más de 15 exposiciones abiertas al público de manera gratuita, pero nuestro programa principal es educativo.

¿Cuánto ha aportado Chocolate Cortés al desarrollo del cacao en Puerto Rico?

Antes de 2011 no existía una industria de cacao como tal en Puerto Rico, solo cultivos muy pequeños y caseros. En Mayagüez, la USDA tiene un laboratorio de plantas tropicales con muchas variedades de cacao. Junto a ellos identificamos variedades con buen sabor, rendimiento y resistencia a plagas. Se reprodujeron y se entregaron a agricultores, junto con formación para que el cultivo fuera sostenible y viable.

Así nació una pequeña industria de cacao de altísima calidad, y de ahí surge nuestra marca premium Forteza, elaborada con cacao de origen puertorriqueño. El nombre es un homenaje a mi bisabuelo, Pedro Cortés Forteza.

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