Cuando pensamos en KFC, la imagen es inmediata: pollo frito crujiente, receta secreta y un sabor reconocible en cualquier parte del mundo. Sin embargo, lejos de limitarse a su fórmula clásica, la cadena ha convertido algunos de sus mercados internacionales en auténticos laboratorios de experimentación gastronómica.
El resultado son menús que sorprenden, desconciertan y, sobre todo, se vuelven virales. Propuestas pensadas para conectar con los gustos locales, generar conversación en redes sociales y demostrar que, incluso en la comida rápida, aún hay espacio para la creatividad extrema.
Pollo, pero no como lo esperabas
Uno de los ejemplos más llamativos es el Double Down Dog en Filipinas: un hot dog donde el pan desaparece y es sustituido por dos filetes de pollo frito. Una versión aún más exagerada del ya icónico Double Down, diseñada para los amantes del exceso sin complejos.
En esa misma línea de ruptura está la KFC Chizza, uno de los lanzamientos más virales de la marca. Aquí, el pollo frito reemplaza por completo la base de la pizza, sobre la que se añaden salsa, queso y toppings. Una fusión imposible entre fast food italiana y americana que ha acumulado millones de visualizaciones en redes sociales.
Snacks que cruzan fronteras (y categorías)
En Australia, KFC apostó por los Chachos, una reinterpretación de los nachos donde las tortillas de maíz son sustituidas por palomitas de pollo, cubiertas de queso fundido, jalapeños y gravy. Un plato pensado para compartir… o no.
Más sorprendente aún es el Shrimp Donut de Tailandia, una propuesta que mezcla el universo del snack salado con el formato dulce del donut. Relleno de camarón, este producto juega con el contraste y la curiosidad, dos ingredientes clave para el éxito viral.
Cuando el postre también se vuelve extremo
El apartado dulce tampoco se queda atrás. En Sudáfrica, la cadena lanzó bolas de masa de galleta frita, rellenas y altamente indulgentes, pensadas para quienes buscan una experiencia sin remordimientos.
Más cerca, en España, KFC sorprendió con churros crujientes acompañados de salsa de caramelo, una adaptación clara al paladar local que demuestra cómo incluso una marca global puede dialogar con las tradiciones gastronómicas de cada país.
Mucho más que pollo frito
Estos menús exclusivos no son simples rarezas. Forman parte de una estrategia global en la que KFC adapta sus productos a cada mercado, se permite arriesgar y crea momentos diseñados para ser compartidos, comentados y discutidos.
En un contexto donde la restauración rápida compite tanto por la atención como por el sabor, la marca ha entendido que la innovación, por muy “loca” que parezca, es una herramienta poderosa para mantenerse relevante.
La pregunta queda abierta:
¿Cuál de estos menús te atreverías a probar… y cuál no pedirías jamás?
Porque, a veces, la tendencia no está en lo gourmet, sino en atreverse a ir un paso más allá.
Lee también: KFC y Dragon Ball Z lanzan el menú japonés